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Es el primer juguete que te permite a ti y a tu gato ser verdaderos compañeros de juego, como lo hacen los perros con sus dueños… pero en versión felina.

Es el primer juguete que te permite a ti y a tu gato ser verdaderos compañeros de juego, como lo hacen los perros con sus dueños… pero en versión felina.
Es el primer juguete que te permite jugar activamente junto a tu gato, en lugar de solo mirar desde la distancia.
Moverse, golpear y patear ayuda a tu gato a liberar la energía acumulada, para que descanse mejor por la noche.
El juego rudo genera verdadera confianza, como entrenar con tu compañero peludo.
El juego dinámico estimula tanto el cuerpo como la mente, la pieza que le faltaba a todo gato de interior para desarrollarse plenamente.
Presenta a Karate Kitty como un verdadero retador. Deja que tu gato huela, observe y planee su estrategia antes de que comience el enfrentamiento.
Baja a Karate Kitty hasta quedar a la altura de los ojos de tu gato. Dale tiempo para que se observen mutuamente.
El tiempo de juego para los gatos es un ritual. Si entras de golpe sin respetarlo, tu gato puede confundirse.
Ese momento de contacto visual entre Karate Kitty y tu gato le dice que esto no es una emboscada… ¡es juego!
Una vez que tengas la atención de tu gato, baja a Karate Kitty como si estuviera agachándose, listo para saltar.
Acércalo lentamente. Tu gato lo sabrá instintivamente: es hora del duelo, ¡y quizá incluso ataque primero!
Algunos gatos prefieren atacar, otros defenderse. Deja que tu gato elija su papel comunicándose a través de su propio lenguaje corporal.
A los gatos les encanta la respuesta inmediata que obtienen al morder las orejas crujientes de Karate Kitty.
Esto activa las mismas redes neuronales que cuando muerden una presa recién capturada.
Si no puedes seguirle el ritmo al Paw-Jitsu de tu gato y decides rendirte, inclina la cabeza y deja que vaya directo a las orejas.
Ese sonido es básicamente la cereza del pastel que dice: "¡Felicidades! ¡Ganaste!"
No siempre tienes que usar Karate Kitty como un títere. Deja que tu gato se acurruque con Karate Kitty cuando termine el combate.
A algunos gatos les encanta relajarse después de una sesión intensa de juego; eso les comunica: "No te preocupes, estoy bien. Todo fue solo un juego."